VOLVIENDO A LOS
ORÍGENES:
Cuando se alcanza el éxito, nos sentimos realizados, orgullosos,
pero en muchas ocasiones, éxito tras éxito hace que optemos una actitud que
puede llegar a perjudicarnos, si no somos capaces de asimilarlo con algo de
humildad.
¿Cómo?
Como se supone que en el pasado tuvo éxito, este va a
perdurar eternamente.
Pregúntese esto:
¿Qué esfuerzo realizó para llegar hasta donde está hoy?
¿Qué es lo que hizo al principio?
¿Qué hábitos tenía?
Seguramente en un principio, tenía hábitos más productivos,
era más arriesgado, mantenía cerca a sus seres queridos, a sus amigos o sus
clientes.
Con cada uno de sus usuarios era muy atento, pero ahora el
mercado ha crecido, las ganancias han llegado a su empresa, y usted se ha
confiado y ha dejado de hacer aquello que hacía en sus orígenes.
Regresar a nuestros orígenes puede ser la clave para recuperar
el camino hacia el éxito, y esto se aplica a todos los campos de la vida.
Por ejemplo en un matrimonio:
Recuerde como usted se preparaba para ver a su pareja
durante la época de noviazgo, hasta se peinaba.
Ahora que han pasado los años, como creemos que ya es
nuestra espos@ pensamos que le vamos a gustar para siempre. Reconozca sus kilos
de más. La señora con sus mascarillas puestas toda la mañana y sus tubos bien
puestos en la cabeza, se han olvidado totalmente de que ese matrimonio tuvo una
etapa de conquista, y que cuando se enamoraron fue debido al cariño, y los
pequeños detalles que uno al otro se hacía.
Otro ejemplo:
Recuerde como atendía usted al primer cliente de su empresa.
Usted le daba gusto hasta en el más mínimo detalle. Hoy el cliente ya se hizo
algo rutinario y lamentablemente se nos ha olvidado como lo tratábamos originalmente.
Sucede también en la familia; con frecuencia tratamos mejor
a las visitas que a los miembros de nuestra propia casa.
Se trata sencillamente del descuido, de que olvidamos cuál
fue nuestro origen y eso nos lleva al fracaso en la mayoría de los casos.
Así que si usted quiere recuperar la ruta al éxito, por
favor regrese a sus orígenes.
El trato que dé a sus clientes, a su familia, a su pareja
debe ser como si fuera la primera vez que lleguen a su casa, como si llegaran por
primera vez a su organización, o a su vida. Intente conquistarlos. Curiosamente
se le da mejor atención al cliente nuevo, que a un cliente viejo, que ya ha
dejado todas las ganancias, y lo hemos olvidado en el camino.
Recuerde que siempre es importante el regreso a nuestros orígenes.
Bibliografía
Cornejo, M. Á. (2003). Todos los secretos de la
excelencia. Mexico: Grijalbo.
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